La nobleza de Fulgencio Meza Sosa, el hermano papá.

La familia somos todos los luqueños.
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Fulgencio Meza
Sosa |
ada día, un día, era la vida de Fulgencio
Meza Sosa en el complejo de Yaguareté Corá, la fabrica de caña y
alcoholes Meza Hnos. Más que un comienzo era la paradiplomacia como la
comprendemos hoy día. Era esa, de algún modo la táctica y estrategia a
la vez, y que consiste en tejer y poner a trabajar vínculos de
cooperación entre las instancias que rodean lo propio con lo publico.
Si miramos hoy -con los conocimientos de
hoy- de lo que fue el manejo de ese complejo en el pasado, fácilmente
comprenderemos que estos hermanos sin tener los conocimientos que hoy
manejamos, la intuición les permitía
desarrollarse más allá de sus conocimientos, por Ej.; "No se trataba de
un ejercicio meramente para ganar dinero, ni de un medio para ser
poderosos".
Simplemente, y en tal sentido, Fulgencio
como el mayor de los hermanos asumió la responsabilidad de la familia y
la fabrica cuando fallece el hermano mayor Avelino, esa fue una
dimensión de importante y comprobada eficacia, que asume para continuar
criando a sus hermanos menores (8) y lograr que los objetivos
estratégicos en la continuación de la obra de Avelino y la familia,
atracaran a buen puerto.
Consecuente con tal convicción, y los
continuos periplos por esta extensa, bella y sorprendente ciudad de
Luque cuya transformación estuvo marcada por cuartelazos y revoluciones,
venidas del poder Central, que se verifica fácilmente ante nuestros
propios ojos.
Conociendo esta realidad, más profunda y
verdadera, e interactuando con los que han dado vida a este Club
Deportivo vemos que los propósitos de identificar intereses comunes y
reflejarlos en acuerdos de cooperación, fueron más allá del silencio de
Fulgencio Meza Sosa. Estos objetivos de los que precisamente acabamos de
formular, eran puestos en marcha para el bienestar de la comunidad.
El tenor de un pasaje de la nota llamada
"Los años difíciles" (ver en este enlace), Domingo Meza dice; "...una
vez normalizada la situación, y a mi vuelta del exterior año 1953", este
verso da a entender el exilio a que, por persecuciones políticas sufrió
esta familia.
Precisamente en eso andaba Fulgencio Meza
Sosa, protegiendo a su madre y hermanos, transitando por la mítica
región de Luque. Cuenta el hijo de quien le conociera, (1946) que,
"...cuando le tocó pasar por una alejada aldea de ranchos campesinos, en
aquel pueblo se celebraba en ese momento una fiesta patronal del tipo de
las que son muy tradicionales en nuestras regiones campesinas y como se
sabe, al final de la guerra del Chaco la pobreza golpeaba fuerte, no era
una pobreza de no tener que comer, es la pobreza de no tener como
vestirse" nos comenta nuestro entrevistado.
Vio que en esa aldea se celebraban
eventos, casi siempre celebrados en alguna encrucijada de caminos y
organizados en honor de un santo patrono, convocando a personas de
diversos pueblos y aldeas cercanas quienes concurrían a vender sus
mercancías, las que incluyen animales, alimentos, vestuario y útiles
para la labranza.
Pero que por sobre todo proporcionan una
ocasión propicia para encontrarse y confraternizar. Tal y como suele
ocurrir en nuestro propio campo luqueño. Fue entonces en que conversando
con el mandamás de la aldea, este le contó que dicha Fiesta Patronal
tenía, según se sabía, mas de 50 años de historia, pero que en esta
ocasión, no había sido interrumpida por la revolución o alzamientos
militares, por primera vez él -refiriéndose a Fulgencio- no expendio la
caña de la destilería Meza Hnos. fue un obsequio de la casa.
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La Flia.
formada por Fulgencio Meza Sosa e Irma Lanik, el quinto hijo se
encuentra en la "dulce espera". |
En la casa de los Meza estaba separado
estrictamente de la exhibición y venta de animales, los que a su vez
estaban separados de los productos agrícolas, y distantes de los
tejedores, que acuestas solían llevar sus usos y a la sombra de
cualquier árbol tejían o cocían.
Este limpeño -de esa comunidad, Limpio,
nos cuenta- con una serenidad que no podía ocultar del todo un cierto
dejo de amargura y resignación, contó que cuando llegaron los
revolucionarios, -revolución del `47- los campesinos del lugar, y de
todo Limpio, debían encarar la dolorosa misión de arrancar todos los
cultivos de las llamadas kapueras, para que cuando llegara el bando
contrario no encontrara nada de comer. De esa forma fueron
desapareciendo casi totalmente las grandes casas en aquellos años, como
la de Meza Hnos. que más tarde recibiera la estocada final, al ser
monopolizada la venta y distribución de alcohol por el Estado y dado a
los "amigos héroes del ´47" como ocurre hasta nuestros días.
Esto mismo ocurrió con otras fabricas de
alcoholes, quesos y productos elaborados a partir de la carne de cerdo,
producidos hasta ahora en las propias casas y con técnicas antiquísimas,
en primer lugar, para el propio consumo familiar, podían hacer negocio,
pero en sociedad, generalmente un militar.
"Es doloroso, -agregó- porque todas estas
costumbres tengan que ver con nuestra forma de vida, la de nuestros
padres y nuestros abuelos, pero lo asumimos con un costo que debemos
pagar por no andar por caminos desviados en donde el perjudicado es el
hombre de trabajo, el que cree en la su iniciativa privada y no ha
sacado provecho valiéndose del aparato del Estado como sucede
actualmente.
"Ahora que la democracia ya en vías de
funcionar, tenemos más esperanzas en un futuro mejor para todos
nosotros, y especialmente para nuestros hijos, los descendientes de toda
esta generación que hizo del Club Primavera de Luque lo que es", -nos
comenta nuestro entrevistado que prefiere el anonimato-..
Es decir, de alguna manera se razona como un propósito tan necesario,
ineludible y natural, tanto como que el día sucede a la noche, y que por
lo mismo la verdad debe ver la luz sin más tardanza.
El Sport Primavera de Luque, se debe a la
integración que cada socio dió a la institución. Si hay dudas al
respecto, pues miremos como la participación es el objetivo estratégico
que necesita ser razonada y explicada metódicamente. La conciencia de su
necesidad histórica no habrá de emerger como por arte de magia, sino
como resultado de un
proceso deliberado de socialización por sus virtualidades. Ni más ni
menos como ha ocurrido en el pasado con la historia del Club más añejo
de Luque, nuestro querido Club Sport Primavera de Luque.
Con
cariño al abuelo Fulgencio, ¡¡siempre te recordaremos!!.