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efecto, las constantes migraciones de paraguayos de trabajadores que por todo el
mundo del subdesarrollo desde hace 60 años crearon una sociedad que no puede
desconocer las múltiples culturas que conlleva esta diversidad de historias y
razones.
En 1947 había mucho resentimiento, que todo llego al punto limite. Con creces
todo excedió los limites, sin desconocer que se desangraba la geografía patria.
Todo esto trascendió la orgánica e indica que mucha gente presentía lo que le
podía pasar si se quedaba en este suelo patrio, más allá de los limites de sus
opciones políticas-ideológicas.
Cabe notar que muchos de estos emigrantes reconocieron en su momento sólo "estar
de paso". Hoy, están de paso por tres generaciones. El problema es que esa
percepción inicial basada en la quimera de "ahorrar para volver" hizo que cada
uno mantuviera relativamente incólumes los patrones culturales básicos de su
país de origen.
Frente a esta situación, la Unión Europea ha descartado mejorar la disciplina
social sobre la base de la subordinación o la unificación valórica, cultural o
teológica.
En el siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX, europeos y norteamericanos creían
que el trasplantar a una persona de un medio a otro no originaba graves
problemas pues con el mero cambio de ambiente su naturaleza se modificaría por
sí sola para adaptarse a la manera de vivir de la región en que se estableciera.
Pero si tanto el hombre como la cultura son nacionales, no es tarea fácil para
una persona imbuirse de una cultura o eliminarla.
Por su misma naturaleza, unos hombres son menos adaptables que otros a
determinadas culturas; el mero hecho de trasladar a un luqueño, paraguayo a
Norteamérica, no lo convierte automáticamente en un norteamericano, el caso del
luqueño Ropero Insfran (Cap.I).
Así se explica que se planteara el problema de saber si una inmigración, aun
siendo positiva desde el punto de vista económico, supone excesivos sacrificios
desde el punto de vista cultural y económico.
En nuestro propio país existen hoy diferencias extraordinarias en cuanto a
producción de riqueza. Hay aquí islas de prosperidad como las que ejemplifican
numerosas localidades dedicadas a producción rural en las que el PIB no es de
solo unos 1.000 o algo más de dólares por persona y año, como lo es el PIB
nacional, sino de 10 ó 12 mil dólares por persona y año.
América Latina está casi entera en el problema. Les echamos la culpa a cosas
como la globalización, la falta de transferencia de tecnología, pero dado que
estos mismos fenómenos alcanzan todo el planeta, pero no afectan de la misma
manera negativa -sino positivamente- en muchas naciones, es obvio que la culpa
de nuestro fracaso no está en ellas, sino en otros factores, especialmente en la
ambición desmedida de los empleadores, y la falta de control estatal.
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La explotación no viene porque el empleador paga menos por
más trabajo, viene por el servilismo y la corrupción de los gobernados al
gobernante.
Las adaptaciones culturales impuestas a nuestros compatriotas en tales
circunstancias pueden entrañar demasiados riesgos, tanto para los inmigrantes
como para los países en que se establecen.
Estas cuestiones encierran cierta gravedad aun para aquellos que no comparten
los extremismos de la concepción nacionalista. La experiencia nos ha enseñado
que el hombre no es una pizarra en que el medio ambiente inscribe una cultura
que fácilmente puede ser borrada para inscribir otra nueva.
La familia, la herencia cultural, el contexto social en que vive dejan en su
carácter, cultura y personalidad profundas huellas que no desaparecen por un
simple cambio de residencia.
No hay necesidad de abandonar la creencia básica en la fraternidad humana para
reconocer la importancia de tales distinciones. No por reconocer la realidad de
tales diferencias tenemos por qué negar su capacidad de cambio. La historia de
los dos últimos siglos está llena de ejemplos que ilustran la habilidad de
hombres de los orígenes culturales más diferentes para convivir y cooperar en
paz de un modo activo y positivo.
Lo esencial es saber cuándo, cómo y en qué circunstancias se logra esa armonía,
qué efectos se derivan del contacto de culturas distintas y qué contribución
positiva pueden aportar los inmigrantes a los países en que se establecen.
El presente coloquio se ha planteado esos problemas. Sobre todo en las
circunstancias actuales, cuando las poblaciones más sujetas al fenómeno de la
migración tienen orígenes culturales muy diversos, convendría que, al organizar
futuras inmigraciones, ¿organizar? sí organizar, puesto que nuestros gobernantes
no trabajan para solucionar el problema migratorio, sino que piden a los
gobernantes que nos visitan ¡¡ampliar el plazo para legalizar a los paraguayos
indocumentados!! ¡¡ese paraguayito nos manda dólares!! como queriendo decir;
"denle trabajo a ese paraguayito por favor" No piensan que solucionando los
problemas del país esto se soluciona, menos tienen en cuenta las relaciones
culturales a que pueden dar lugar.
Porque decimos esto, el 8 de marzo el Banco Central del Paraguay anunció que
seguirá interviniendo el mercado, para frenar la sostenida caída del dólar
estadounidense, que acumula una depreciación anual del 17%. En los últimos días,
el dólar ha registrado una depreciación diaria de 30 puntos con respecto al
guarani. El retroceso en lo que va del año se ha situado en el 1,3%. Esta es la
realidad de lo que pasa con el dólar. Esta caída en parte se debe a las divisas
que los emigrantes envían a sus familias en el Paraguay.
Los compiladores del presente estudio esperan que será de utilidad a ese
respecto el análisis comparativo de las diversas respuestas que se han dado a
las cuestiones antes indicadas, los paraguayos tenemos mucho que decir al mundo,
nuestra vida nacional esta llena de casos.
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Alegoria. |
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Yo te mire a los
ojos
cuando era niño y bueno.
Tus manos me rozaron
y me diste un beso.
(Federico García
Lorca, Madrigal) |
A raíz de esto último, surge la tercera reflexión que insta
a valorar lo que hemos logrado construir como sociedad democrática y a que
seamos críticos a la vez de nuestra situación actual para seguir progresando en
la igualdad y en la libertad. Es así como, tanto en el trabajo como las
iniciativas que apuntan a solucionar el problema de los emigrantes en el
planeta, y nuestra siempre perfectible Democracia, llenan de contenido una
marcha que sobre todo exige una voluntad política mundial, y a la cual, toda
persona que respete mismamente los derechos humanos y la paz debe adherir.
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