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las dos primeras semanas de diciembre, un grupo de oviedistas se manifiestan
frente a la casa del juez Dr. Carlos Ortiz Barrios, en la ciudad de Luque las
protestas pueden ser legales, pero lo que no es legal -o quizás lo sea- es el
hecho de que estas personas en sus manifestaciones hacen sonar bombos y
elementos que producen ruidos, el objetivo es presionar al Juez a fin de que se
aparte de entender en el caso Argaña por su abierta parcialidad -segun
ellos- hacia la familia
del vicepresidente fallecido en 1999.
Frente a la residencia del Juez Carlos Ortiz Barrios, de
Luque, los simpatizantes de Lino Oviedo protestan diariamente para que el juez
se aparte de entender en el caso Argaña, haciendo sonar bombos y gritando
consignas libertarias.
El Pasado 27 de diciembre la policía antimotines actuó y como suele ocurrir en
estos casos, quedó un tendal de heridos y detenidos, que, a las horas de
ocurrido los hechos quedaron en libertad.
Ayer, (05/01/07) por primera vez, los contingentes pudieron marchar libremente
por la concurrida calle Independencia de Luque, gracias a la presencia en el
lugar del mismo jefe de la Policía Nacional, Néstor Isasa.
Hasta ocurrido estos acontecimientos no sabíamos que el Juez Barrios vivía en
ese lugar. O mejor, que nosotros por casualidad vivíamos cerca de la casa del
Sr. Juez.
Recordaba un chileno que vivió la dictadura pinochetista en aquellos años que:
"...esta historia podría haberse comenzado a escribir en la década del ´70
cuando jueces chilenos en época del dictador Pinochet, "cajoneaban" los recursos
de amparo presentados por los abogados de los presos políticos encarcelados
"porque no se les ocurra hacer algo malo".
El hábeas corpus, ese procedimiento destinado a la protección del derecho a la
libertad personal, por el que se trata de impedir que la autoridad o alguno de
sus agentes pueda prolongar de forma arbitraria la detención o la prisión de un
ciudadano.
A través del hábeas corpus, una persona privada de su libertad puede obtener su
inmediata puesta a disposición de la autoridad judicial competente, que
resolverá acerca de la legalidad o no de la detención.
Como no se cumplía lo que la Ley ordenaba, -en Chile- los seguidores de estos
presos políticos se manifestaban frente a la casa de los jueces y ministros, con
bombos y cualquier elemento que produjera ruido.
De esa forma conseguían que los señores jueces dieran curso al hábeas corpus,
claro, no sin antes darles una soberana garroteada a los manifestantes, total,
todo quedaba en la total impunidad de la policía militarizada chilena, el lugar
preferido para la garroteada era la peatonal Ahumada de Santiago, donde también se mato
gente.
Y continúa diciendo nuestro vecino chileno; ..."nos reíamos y entre bromas y
tragos, junto a otros compatriotas despotricábamos contra la dictadura de
Pinochet, en Chile. Era el año 1982 y los que estábamos lejos del país leíamos y
sufríamos al ver como la represión como sistema de gobierno aumentaba cada día en Chile".
El hecho se da en el contexto de un debate muy profundo sobre la ética de las
instituciones públicas en una democracia, y los principios y valores que
sustentan al Estado y su accionar en todo momento. Incluso más allá de los
penosos hechos que generan esta discusión.
El lugar donde ocurrieron estos acontecimientos esta ubicado a un costado del
centro de Luque, que se caracteriza por un paisaje rural que es como volver a la
vida del siglo XIX, en ese apacible lugar donde lo moderno se confunde con lo antiguo, lo
pintoresco del conjunto hace soñar en una sociedad armoniosa.
Sus casas aún se conservan manteniendo el modelo que trajeron los pioneros a
esta zona de Luque. Allí pareciera impensable que aparecieran de la noche a la
mañana, entre esa casas, esos campos bucólicos, alguna de estas controversiales
escenas, unos golpeando bombos y los otros gente.
Esto nos recuerda a la poesía pastoril, este género poético que representa la
inocencia de la vida pastoril, según una específica convención literaria. Los
poemas pastoriles abarcan desde la lírica amorosa hasta extensas obras
dramáticas y elaboradas elegías. La poesía pastoril clásica proviene de las
canciones populares y de las ceremonias de homenaje a los dioses de la Arcadia,
con relación a la vida sencilla y se hacia con bombos y platillos.
Entonces, resulta similar e interesante como los jueces y los procesados se
encerraron en los años ´80, en plena democracia, en esta reciente casa de Luque
que era (y es) un lugar apacible, alejada de la gran urbe de como lo es ahora
Asunción, esto es como para escribir una obra profundamente urbana.
Allí entre árboles (los mismos que rodean la propiedad), entre un paisaje que
parece aún intocado por la tecnología ultramoderna, por la arquitectura
comercial, por el consumo de estos tiempos, se escribe un drama enfocado en unos
vecinos molestos por lo que ocurre, los ruidos van desde las 20;00 horas hasta
las 7;00 horas del otro día, todos los días.
¿Fracasamos los que deseábamos reconstruir nuestras vidas?. El personaje
principal es realmente trágico como lo es uno de los de Albert Camus en su
novela "La peste" (1947) Camus que todavía se interesa por el absurdo
fundamental de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante los
desastres de sus vidas. Afirma que "cada uno lleva dentro de sí la peste" y que
desde el mismo momento en que se decidió a no matar y a ponerse siempre del lado
de las víctimas, se condenó a un "exilio definitivo", como la historia que nos
relataba este amigo chileno, que prefirió el exilio.
La Corte Suprema, cabeza del Poder Judicial, no ha entendido esto, y se urge en
un debate acerca de las responsabilidades iguales y el empate ético por lo
actuado. Es más, con un realismo moral y jurídico, se ha echado a la espalda uno
de los debates más trascendentes para el desarrollo del Estado moderno,
especialmente el relativo a su personalidad moral, a su permanencia en el
tiempo, y a la responsabilidad de su representación.
Así, ha dejado pendiente y abierto un pronunciamiento de fondo acerca de la
doctrina que debe sustentar el comportamiento de los jueces y tribunales en
situaciones como estas sin excepción, particularmente en el caso de violaciones
a los derechos humanos, como diría Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), "cuando
los derechos están en peligro, todos somos hombres públicos".
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