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un hecho que este fenómeno debe incidir poderosamente en la apatía que la
actividad política y gubernamental que genera en los ciudadanos simples y
sencillos, especialmente en los más jóvenes. De allí que estemos buscando un
poco a tientas y de modo casi instintivo liderazgos de nuevo tipo. O al menos,
que no presuman de haber caído del cielo -los mesiánicos- y de encontrarse casi
por casualidad, y para su fastidio, en medio de los mortales.
Muy probablemente, la ciencia política, la sociología y aun la psicología social
podrían aportar valiosas pistas para explicar este fenómeno. Pero al menos esta
la cuestión, trae a la mente algunos ejemplos y conjeturas, las que aunque quizá
modestas y pedestres, podrían aportar a clarificar el origen de este fenómeno.
Con los medios de comunicación actuales tan activos, escritos y audiovisuales,
ha comenzado a develar una verdadera fauna de personajes muy nuestros, los
políticos. Todos tienen en común una vocación mediática desbordada. No importa
si hay que hacer una declaración pública, conseguirse una entrevista, ejercer de
"comunicador" o traficar con su intimidad.
El asunto es estar a como de lugar en primera plana. Y como toda peste, ésta
también es sumamente contagiosa. No respeta instituciones, personeros ni
jerarquías. Todos quieren hacer un "espectáculo".
Es lamentable que todos los días en Paraguay no se haya cultivado La Commedia
dell´Arte. Ya saben, ese arte de la improvisación que los actores crearon en
Italia durante el Renacimiento en el cual los cómicos montados en escenarios de
feria representaban con sarcástica agudeza las picardías y embustes de los
personajes públicos de la época.
Pero hoy el chiste se ha complicado muchísimo. Con la verdad, "es lamentable no
poder jugar en este período de manera sostenida con las actitudes, discursos y
declaraciones que se hacen en la Expoferia mediática "revuélcate", dice la
música -, y es seguro que muchos querrán tener la tentación de opinar con la
incisiva intención de preservar nuestra conciencia crítica como pueblo.
Se observa, en las internas de los partidos con tal complacencia eufemística en
los diversos hablantes públicos; es tal el regusto de cómo se explayan en
tecnicismos unos; en opiniones variadas otros; en promesas o golpes de pecho los
de más allá; traficando con la intimidad de los que van cuesta abajo, que
pareciera que vivimos en la Ciudad Doliente. "Per me si va ne la citta dolente"
(*) "Por mí se va a la ciudad doliente" Dice la inscripción escrita por Satanás
en la puerta del infierno.
"Pero, ustedes eligieron venir aquí, yo Lucifer no les llamé. Y Lucifer tiene
razón nosotros elegimos, el tener la ciudad que tenemos, con nuestros votos
elegimos a las autoridades.
Según dante, el Infierno es una sima inmensa en forma de cono invertido situada
en el hemisferio boreal, cerca de Jerusalén. En su obra la "Divina Comedia" el
infierno tiene nueve niveles que se estrechan hasta llegar al centro de la
tierra, morada de Lucifer, precipitado al abismo desde el Paraíso.
Son sin duda estos portavoces de la autocomplacencia en general, que nuestros
políticos tienen un estatus socioeconómico que efectivamente los hace habitantes
de la fantasía de Dante Alighieri o de los Royalties de Itaipú para ponernos más
criollos.
Aunque debajo de la ilusión de los royalties de Itaipú viva una gran masa
marginada de todos los tesoros. Masa que hoy por hoy no tiene voz ni presencia
en la Expoferia, excepto en días de temporales o para darle la mano al candidato
de los royalties o para los que mediante la Gobernación de Central llevan
adelante su candidatura. En el mejor de los casos para llenar la crónica roja,
que en Luque la hay.
La dramaturgia nacional no ha logrado ponerse a tono con la desbordada vocación
mediática de nuestros personajes criollos. Tal vez incluso no le corresponda.
Fueron los cómicos, los actores, los que crearon la Commedia dell´Arte.
Del repertorio de personajes de la commedia dell'arte tenemos de sobra, basta
con que uno se ponga a pensar a quien le viene bien el sayo, este pronto llegará
a ser reconocido por un público entusiasta.
¿De que manera se parecen nuestros comediantes políticos luqueños? nos
corresponde recoger la antorcha dejada por los italianos y tantos otros, con la
misma inmediatez que aquellos lo hicieron. Y claro, ojalá con el mismo ingenio y
agudeza.
Volviendo a Dante, como ejemplo, en "La Divina Comedia" nos muestra las penas de
los lujuriosos y vanidosos que en vida se dejaron llevar por la pasión y la
vanidad, estos son arrollados por "la tormenta infernal que nunca para" (V-31)
Con el culto a su personalidad, que estos políticos han creado en torno a ellos
es un nuevo ser mediático que se ha desarrollado al interior de este hermoso
cielo luqueño, con estrellas, de primerísima clase, de primera, de segunda,
tercera y hasta de cuarta clase si nos ponemos delicados.
Los hay para todos los gustos y géneros a discreción: muchos trágicos,
dramáticos, pero también otros tantos cómicos hasta lo grotescos; como los
políticos adivinos que presagian el destino de Luque sin ellos como dirigentes,
son los que incitan con la mirada más allá de los límites establecidos para ver
el futuro que nos depara el destino, para Dante, en la Divina Comedia, estos son
obligados a caminar lentamente con el rostro vuelto hacia atrás, porque "ver
hacia adelante era su error". Dante debe al final subir el largo y tortuoso
camino como para salir y "ver de nuevo las estrellas".
Estos personajes de la Commedia - masculinos y femeninos para el caso - que
aparecen cada día en los diarios y en la televisión, a veces ellos mismos
escriben o describen la escena, la oposición política que fue condenada a
caminar mirando al pasado y esta presta a ser representada.
Y lógicamente esos personajes favoritos también aparecen en potencia cuando
leemos los textos de nuestra historia nacional que, dicho sea de paso, no
comenzó ni con los Liberales ni con Alfredo Stroessner y mucho menos con la
Concertación de Partidos (aunque a veces lo pareciera).
Los personajes son siempre los mismos, tipos fijos denominados "máscaras", como
el de Dante. En cada representación, los actores improvisaban los diálogos a
partir de una línea de acción que habían trazado anteriormente y que nos llevara
irremediablemente a la "Ciudad Doliente", el infierno.
Quién sabe si los electores dando dos pasos hacia atrás puedan observar a estos
feriantes criollos con la necesaria subjetividad creativa, podríamos desarrollar
nuestra propia galería de arquetipos, incorporándolos al parámetro cultural
nacional, con el cual inconscientemente todos nos medimos a diario.
Sería mucho más beneficioso y entretenido que los paraguayos nos midiéramos con
los personajes de esta nota convertidos en parámetros estéticos, que
idiotizándonos diariamente con el discurso literal de muchos de los
protagonistas que en Luque y nuestro país hacen noticia. |