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Vagones abandonados, que sirven
de guarida a patoteros en el predio de la estación de Luque. |
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estado en que se encuentra la estación del ferrocarril desnuda las falencias y
el poco interés de las autoridades por el Medio Ambiente, que no contempla
criterios que permitan medir los impactos urbanos de proyectos de desarrollo
territorial, ya que carece de una unidad con solvencia profesional para abordar
los problemas de su inserción, tanto en medios naturales como consolidados y, en
consecuencia, revela un rotundo desconocimiento de la vasta experiencia
internacional alcanzada en materia de criterios y reglas de inserción urbana
para proyectos de conservación de los bienes históricos, que es lo que la
Ciudad
de Luque espera.
Por otra parte, el abandono trae consigo problemas ambientales de primer orden
que ofrece el cono de aproximación con el
Centro mismo de Luque, insertado en un
enclave turístico que acrecienta los problemas de contaminación atmosférica.
Al respecto y por considerarlo de sumo interés, la Gobernación de Central
propuso convertir la estación en centro de actividades ciudadanas, pero la idea
no interesó a la Municipalidad local y la estación muere en el olvido.
A causa de la falta de interés y gerenciamiento de los pobladores y las
autoridades, la antigua estación del ferrocarril de Luque se destruye lentamente
por el paso de los años y el abandono. El intendente Raúl Karjallo dijo que su
administración tiene otras prioridades.
No podemos dejar pasar sin comentar los peregrinos esfuerzos de todas las
administraciones municipales el querer instalar a los artesanos en el lugar.
Decisión que habría sido adoptada años atrás, sin siquiera proveerles a los
artesanos de la infraestructura necesaria lo cual equivalió dejar pudrir la
manzana para posteriormente botarla a la basura, como fue el escandaloso caso
del desmantelamiento de nuestros ferrocarriles en el interior del país vendiendo
los hierros por kilos a los países vecinos y que hoy, ni siquiera en virtud de
un mea-culpa costoso, no se intenta recuperar.
Pero la idea de los "Vagones culturales" fracaso por la falta de interés de la
Municipalidad de Luque, manejada en ese entonces por el colorado Vicente
Cáceres.
El Ferrocarril en vías de privatización cedió en ese tiempo los derechos de
explotación comercial de la estación a unos microempresarios gastronómicos
locales, pero las cosas no funcionaron.
Por último, cabe señalar que Luque posee extensas áreas deprimidas, fragmentadas
y caóticas que pudieran ser objeto de un programa visionario de renovación
urbana, tomando en consideración los intereses y aspiraciones de sus actuales
ocupantes, del sector privado y de autoridades esclarecidas, iniciando así un
real proceso de recuperación de una metrópoli moderna e integrada, pues una
ciudad que pretende atraer inversionistas foráneos debe comenzar por ser
atractiva y amable para sus propios habitantes.