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los años cuarenta ya entrados del siglo veinte y Paraguay se debatía en la
decadencia con revoluciones y cuartelazos como consecuencia de la guerra.
Por aquellos años José Ortega y Gasset, un joven de 31 años, (1914) escribe
revolucionando el ambiente intelectual: "Yo soy yo y mis circunstancias, si no
las salvo a ellas no me salvo yo".
El Paraguay se apartaba del mundo y de su idealismo republicano, sumiéndose en
una dictadura que duro 35 años, esos mismos republicanos eran los que luchaban
contra ese materialismo que se entregaba servilmente al mundo.
Si Paraguay quería salvarse debía hacerse cargo de sus circunstancias con el
heroísmo de sus hombres y el sentido práctico de sus mujeres.
Teníamos que asumir el proyecto de excelencia que nos imponían nuestras
circunstancias, pues si la pobreza era el problema, el trabajo era la solución.
Para ello ese republicano invertebrado debía tener un núcleo de dirigentes que
supieran querer y supieran proyectar el rumbo al renacimiento de un nuevo
Paraguay de las excelencias y heroísmo de los mejores.
Por esos mismos tiempo Antonio Machado (1875-1939), poeta y prosista español,
perteneciente al movimiento literario conocido como generación del ´98. Un
republicano de ley, tenaz opositor al régimen del dictador español Francisco
Franco, sostenedor de la actual monarquía española.
Probablemente sea el poeta de su época, pero es a él a quien se le atribuye el
poema, "El Mañana Efímero" (*). La España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y
de María, / de espíritu burlón y de alma quieta, / ha de tener su mármol y su
día, / su infalible mañana y su poeta.
Este poeta en enero de 1939 se exiliaba en el pueblo francés de Colliure, donde
murió en febrero. Más tarde la historia nos enseñó que el dictador tuvo "su
mármol y su día / su infalible mañana y su poeta".
A propósito de esto, se acaba de estrenar en España una película del
cineasta Manuel Huerga, en la que cuenta la trágica muerte de Salvador Puig Antich, un
izquierdista catalán de veintiséis años, este fue el último
crimen cometido por el dictador Franco por medio del “garrote vil”, en la Cárcel Modelo de Barcelona. Era el 2 de marzo de 1974,
si en 1974 hace 32 años.
El
"garrote vil" es un invento español de la época de la Inquisición. Consiste,
en un poste vertical contra el cual es puesta la victima, que esta sentada en un taburete. El instrumento consta de una cinta de hierro que rodea el cuello mientras que, a través del poste, mediante el giro de una manivela, un tornillo de regular tamaño le penetra en la nuca.
De este modo, mientras la cinta de hierro estrangula al condenado, el tornillo le rompe las vértebras cervicales. Este proceso es lento y la muerte no es instantánea. Mientras el verdugo hace girar esta
máquina de muerte, se escuchan primero las toses del condenado y luego los estertores que se van produciendo a medida que sucede el estrangulamiento.
Salvador Puig Antich pertenecía a un movimiento izquierdista que respondía a las siglas MIL, y que alentaba la lucha armada contra la dictadura de Franco y a favor de la autonomía catalana. Esto fue en los inicios de los años
setenta.
Por esos mismos tiempos había vivido su vejez otro grande del pensamiento: Don
Miguel de Unamuno (1864-1936). Este reclamaba en contra de todos y contra todo.
Su vida era una agonía, es decir, una lucha de paradojas y contradicciones
lacerantes.
El mismo amaba el Cristo que había pintado Velásquez, pero como filósofo era
sacudido por la duda y el racionalismo. Pues bien, Don Miguel de Unamuno dijo en
una oportunidad al iniciar, creo, una exposición: "Perdónenme si hablo de mí,
pero es lo que tengo más a mano". Por ello quiero escribir indirectamente de mí
y de mis circunstancias.
Tras muchos acontecimientos durante la dictadura, los liberales luqueños
lucharon a favor de esa oportunidad de libre pensamiento y en contra de lo
significaba la tiranía. El propio padre del Dr. Meza Bría, don Domingo Meza Sosa
se reunía clandestinamente en la década del ´70 con Domingo Laino y otros lideres Liberales, y
juntos trazaban los caminos a seguir.
Los Liberales de hoy denuncian persecución de parte de los colorados de Luque.
La "patoteada" es con la intención de amedrentar al Dr. Meza Bría, tomando en
cuenta de que él tiene una buena chance de llegar por segunda vez a la
Municipalidad de Luque.
Es así, como la dirigencia del PLRA de la ciudad de Luque se manifiesta, "en
contra de cualquier tipo de violencia que trate de amilanar el espíritu de los
hombres libres de Luque, y que trabajarán con mayor fuerza en pos de este
objetivo" dicen sus dirigentes.
Hemos hablado de la libertad. Pensemos que un republicano exige a sus
autoridades que sus derechos sean respetados, sin sufrir ni interferencias
arbitrarias mediante la fuerza. La manipulación de las opciones disponibles,
engaños, amenazas de castigos, ofrecimiento de dádivas a cambio del no ejercicio
de un derecho.
Esa libertad es de no dominación, es decir, no estar en una circunstancia en que
uno vive atemorizado por el pulgar del caudillo, sea este político, empresarial
u otro, al cual tiene que lisonjear, adular, saber caminar en su dirección,
congraciarlo, entretenerlo y apaciguarlo cuando entra en ira.
Ser un republicano es jamás someterse a circunstancias en que uno vive bajo la
gracia de otro, el poderoso, el jefe de la oficina pública, el señor local, el
caudillo, el patrón de estancia, el dueño de la empresa.
Por cierto, para tener esta libertad tenemos que tener garantizado lo propio.
Los republicanos siempre hemos creído que todos tenemos derecho a la propiedad
privada y pública esencial. Si uno no cuenta con casa propia y un oficio que le
permita ganarse la vida, ¿podrá ser libre? ¿Cuál será su libertad ante el
poderoso sobre todo si el débil ha formado familia e hijos que dependen de él?
Los republicanos por eso han creído en el liberalismo que lucha contra
eventuales poderes despóticos, estatales, o de grupos que bordean la
delincuencia.
Pero también los liberales han bregado por extender el derecho a la propiedad
para todos, pues quien no tiene lo propio verá amagada la base material de sus
derechos a hablar y actuar sin miedo a la interferencia arbitraria.
Nuestros Padres de la Patria nos enseñaron que debíamos construir una "Patria
para Todos", una comunidad de hombres y mujeres libres.
Nuestro Himno Nacional nos señala "ni opresores ni siervos alientan /
donde reinan
unión e igualdad". Como queremos ser hombres libres, no acataremos vivir en una
comunidad política como siervos. Nuestros mayores lucharon por dejarnos una
república, es decir, un sistema político donde todos tuviésemos derecho a una
igual libertad.
Por eso se acabaron las misiones jesuíticas, que en detrimento de los intereses
de los miembros de la sociedad colonial de Paraguay, dio origen a varios
levantamientos armados de estos grupos que se sentían marginados, y que acabaron
con su derrota y la condena a muerte de sus cabecillas, entre los que destacaron
de forma especial José de Antequera y Castro y Fernando de Mompox, blasones
hereditarios del origen republicano.
Ellos nos enseñaron que jamás debemos andar buscando la gracia arbitraria del
poderoso para acceder a cargos y honores. Los republicanos preferimos no
tenerlos antes de pagar el precio del servilismo. Estas son nuestras
circunstancias de hoy: saber querer y saber mandar, pagando todos los precios
que haya que pagar por ello.