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Resolución del Poder Ejecutivo
reconociendo ante las NN.UU. los derechos de las mujer. |
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estos días, el 24 de febrero celebramos el día de la mujer paraguaya y muchas
casas comerciales les ofertaron chocolates, rosas, un fin de semana "con ella" y
una amplia variedad de productos para agasajar a nuestras féminas.
Por cierto, nadie o muy pocos se acordaron -seguramente, ninguna vitrina en la
que se exhibe la fantasía de un mercado libre y democrático- que hace más de
cien años más un centenar de mujeres se reunían en una plaza pública a entregar
sus joyas para la defensa de la Patria que nos robaron durante la Guerra de la
Triple Alianza.
En otras latitudes la mujer ha tenido una particular participación, en
Norteamérica murieron calcinadas un centenar de trabajadoras por luchar por sus
derechos; otras dieron una pelea feroz por el reconocimiento de su calidad de
ciudadanas, con derecho a elegir y ser elegidas, esto es, ocuparse de los
asuntos de la polis.
No se vio un sólo homenaje público a nuestras mujeres, sin fines comerciales,
excepto el que se hizo en el local del Comité del PLRA de Luque, la coordinadora
y el comité de mujeres liberales de este distrito homenajearon a la mujer
paraguaya con una charla que estuvo a cargo de Ligia Prieto de Centurión; además
hablo el presidente del comité, doctor Miguel Ángel Gill, y finalmente se
realizo un brindis para homenajear a las mujeres en su día.
No pudo estar ausente el recuerdo de "Carmen Casco de Lara Castro". Carmen de
Lara Castro, una de las participantes del Encuentro de Mujeres en el mes de
junio de 1978, fue senadora por el PLRA y una mujer de larga trayectoria en la
lucha por la defensa de los derechos humanos en el
Paraguay, durante la larga
dictadura de Alfredo Stroessner.
Se trato de la lucha de muestras mujeres por la búsqueda del respeto a los
derechos humanos de compatriotas detenidos injustamente por el régimen, por el
bienestar de sus hijos, hermanos, esposos o amantes, es el tiempo que les ha
tocado vivir durante los años de la dictadura.
Muchas murieron en esa lucha y otras más sin saber ¿donde están?, la misma
pregunta que se hicieron las madres en el cono sur latinoamericano es la
respuesta pendiente de la transición a la democracia en
Paraguay.
En democracia, ¿Estaríamos dispuestos para entender sus deseos?, por ejemplo,
que sus hijos no sean discriminados por vestir ropa no tan fina, o que ellas no
lo sean por las patronales cuando estén en la etapa del embarazo, ¿podríamos
entender porque a una mujer se le paga menos por igual trabajo que a un hombre?
porque no darles las mismas posibilidades. "No", responderíamos sin dudarlo, es
simple, la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad es común y como es
común, es normal este comportamiento, esta discriminación se ha disgregado en
todos los rincones de nuestra geografía.
La idea que traemos a colación, es de sólo hace unos días. Claro, alguno podrían
creer que este relato es un debate sobre filosofía moral respecto de los sujetos
de derecho en la década del 80 de siglo pasado, o del Encuentro Nacional de
Mujeres, pero no.
Estábamos hablando sobre derechos civiles, un debate pendiente, al parecer, en
el Paraguay del siglo XXI, el mismo que tolera que las campesinas, las
trabajadoras de supermercados y tiendas, trabajen al margen de normas de
protección laboral con un sueldo inferior al de un varón, haciendo todo tipo de
trabajos, prohibiéndoles formar sindicatos y que considera que los países
vecinos, - Brasil y Argentina- si tienen derecho a obstaculizar y amenazar
nuestra fuerza de trabajo, bastante golpeada, a pesar de las buenas cifras que
exhiben los diarios especializados en economía.
Agreguemos que este debate, si bien pendiente, puede esperar aún un rato más,
pues estamos dando por sentado un consenso moral sobre derechos humanos en
sentido fuerte, de aquellos sujetos diversos racial, étnico, ideológico,
espiritual o sexual. Tal consenso no existe y esa es precisamente nuestra
fantasía liberal de un Estado de Derecho Democrático.
Los Comuneros nos enseñaron que debíamos construir una "Patria para Todos", una
comunidad de hombres y mujeres libres y con derechos. Mal que mal, en otras
latitudes, por ejemplo; Jacques Maritain (1882-1973), este filósofo francés,
participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
esa que dice: "Los hombres y mujeres nacen libres e iguales en dignidad y
derechos".
La convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra
la mujer, fue aprobada por la Organización de las Naciones Unidas el 18 de
diciembre de 1979 y ratificada por el gobierno de la época 7 años mas tarde el
28 de noviembre de 1986.
Así, a más de medio siglo de que las mujeres conquistaron el derecho al
sufragio, la cuestión de la legitimidad del diverso, su respeto y promoción son
asignaturas pendientes, al menos, esta por verse y queda mucho por hacer. |