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Monolito en memoria del Prócer
Nacional
Dr. Fernando de la Mora.
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Fue hijo del Tte. Cnel. de Milicias
Fernando Antonio De la Mora y de Ana Del Cazal y Sanabria (españoles).
Nació en Tapu’ä en 1785 (los parajes Tapu’ä, Tapu’ä Grande y Loma
colorada pertenecieron hasta 1846 a la Parroquia de Luque, en las cuales
habitaban 388 almas). Hoy, todo ese paraje es denominado oficialmente
“Mora Cue”.
Sus estudios los realizó en el Colegio de San Carlos de Buenos Aires en
la Universidad de Córdoba, donde se recibió de Doctor de Leyes y
Teología. Regresó a la Asunción y se casó con Josefa Antonia Coene, esta
pareja tuvo como hija a Carmen Mora quien luego se casaría con su primo
Benigno Ferreira. Entre los años 1806/1807, con el grado de Alférez
integró el contingente paraguayo que peleó en las Playas de Montevideo,
contra los ingleses. En aquella ocasión y por primera vez, el
contingente paraguayo utilizó distintivos de colores rojo, blanco y
azul, que luego serían los de la enseña patria.
En 1808, el entonces Gobernador de la Provincia del Paraguay el Tte.
Cnel. Manuel Gutiérrez Barahona, previo a su voluntario retiro al cargo,
dejó instalado el mecanismo para el cambio de todas las autoridades
civiles y militares, especialmente de las localidades pueblerinas. Fue
así que para la zona de Tapu’ä fue designado Fernando de la Mora Del
Cazal, vecino del lugar, al cargo de Juez Comisionado y Comandante de
Urbanos.
La preparación intelectual y activa militancia revolucionaria del Dr.
Fernando de la Mora, fueron determinantes para la decisión del primer
Congreso Nacional, que lo designó Vocal de la “Junta Superior
Gubernativa”, el 17de junio de 1811. A partir del 20 de junio del mismo
año, oficialmente ocupó el cargo nominado dentro del Primer Gobierno
Nacional; todos los integrantes de esta Junta tenían la investidura de
Gobernantes, de esta naciente Nación paraguaya. Esta Junta gobernó hasta
el año 1815.
Cuando la ocupación de Pan de Azúcar por los portugueses, De la Mora fue
comisionado en 1812 para organizar en la Villa Real de Concepción un
contingente militar para la represión de los intrusos. Ya en la referida
ciudad, organizó el Cabildo local.
Durante el tiempo en que el Dr. Francia se retirara voluntariamente de
las funciones gubernativas, la “Junta”, entonces con Yegros, Caballero y
De la Mora, produjo dos documento trascendentales, de notables
previsiones: el Bando del 6 de enero de 1.812 y “la instrucción para
maestros de escuelas”. No podía ser sino De la Mora el autor intelectual
de tales documentos, a través de ellos aquel primer Gobierno Nacional
expuso sus bellos idearios en materia de desarrollo económico, la
supresión de la inquisición, la libre navegación de los ríos, la
promoción de la cultura, el desarrollo de la educación mediante la
reapertura del Colegio Seminario de San Carlos.
Fernando de la Mora, participó de las ceremonias inaugurales del
flamante municipio de concepcionero y partió luego al pueblo de Belén y
al Paso de Ypané, donde estaban establecidos algunos indios
beligerantes.
Durante su ausencia en Asunción, el Dr. Francia se reintegro a la Junta
Gubernativa.
Inmediatamente, luego de reintegrado, maniobró para la eliminación del
Vocal ausente, acusándolo de llevar una vida indigna del alto cargo que
investía, además del extravío del documento que registraba por separado,
el artículo adicional “Tratado del 12 de octubre de 1811 con Buenos
Aires, sobre pago de impuesto por entrada de yerba mate y tabaco”.
El Gobierno Porteño desconociendo dicha clausula, impone al tabaco
paraguayo mayor pago de impuesto. La Junta Gubernativa en la intención
de formular la correspondiente protesta busca sustentarse en dicha
cláusula, pero misteriosamente el documento no es encontrado. A su
regreso del norte, De la Mora, vuelve enfermo, y por imposición de
Francia, fue suspendido en el ejercicio de su cargo, culpándolo de ser
responsable de la sustracción del documento. El acta original del
artículo adicional apareció más tarde, pero este suceso no fue
suficiente para De la Mora, pues Francia estaba empeñado a eliminar la
figura de De la Mora dentro de la Junta, hecho que aconteció el 18 de
setiembre de1813, cuando la Junta Gubernativa expulsa de su seno a
Fernando de la Mora. Durante más de 6 años De la Mora desapareció del
escenario político. Ya en 1820, De la Mora, es implicado en una
conspiración y es encarcelado hasta su muerte, acaecida el 23 de agosto
de 1835. Durante su cautiverio, que duró catorce años no se le permitió
visita alguna.
Se sabe que en cierta ocasión, el Dr. Francia y el Dr. De la Mora se
trabaron en disputa y que en el calor de la discusión, este último
expresó que “si estuviera en sus manos lo haría fusilar”, a lo que el
futuro dictador respondió, “yo lo haría secar en una prisión”. La
amenaza de Francia fue cumplida fría, cruel y estrictamente. Fernando de
la Mora murió, en las mazmorras francistas, el 23 de Agosto de 1835.
Diversos estudiosos mencionan acerca del Dr. Fernando de la Mora “fue la
pluma, el cerebro del nuevo Gobierno”.
La esposa del Prócer Doña Josefa Antonia Coene- Aguayo Espínola y Peña,
vivía todavía a principios de la Guerra de la Triple Alianza, pues su
nombre figura en el Periódico “El Seminario”, entre las damas que
donaron sus joyas para la defensa patria.
A Doña Josefa se le entregó el cadáver del prócer y ésta lo veló hasta
el 24, en la que le dio cristiana sepultura en el tercer lance de la
Iglesia Catedral, reservado por especial designio como última morada a
los auténticos próceres de la nación”.
En cuanto a las actividades privadas, de la familia Mora, en el Partido
de Luque, en la zona hoy denominada “Mora Cue” se puede decir que:
poseía ingenios y destilerías de alcohol, así como varias estancias con
ganado vacuno y caballar de raza, muy apreciado para la reproducción y
para fines de movilidad propios de la época. Todo este opulento
patrimonio fue confiscado a los Mora Coene, por orden del dictador
Francia.
Muerto el Dictador Francia, el nuevo Gobierno (Consulado López-Alonso),
devolvió algunas propiedades confiscadas bajo el régimen anterior, a sus
legítimos dueños. Entre estos, los Mora Coene recuperaron sus bienes
urbanos y rurales, también la destilería ubicada en Tapu’ä - Luque, hoy
Mora cue, que era una de sus mayores fuentes de ingreso.
Al producirse la independencia, en 1811, esta familia dio libertad a
todos sus esclavos, quienes por gratitud adoptaron el apellido Mora.